domingo, 15 de enero de 2012

PAIS EN REPOSO. MI TIERRA DE CAMPOS

NO PUBLICADO

 
¿a que viene tanta resignación y tanto silencio de tus gentes? ¿es acaso consecuencia del exceso de orgullo de los hijos de esta tierra ?
Los pobladores de esta tierra de campos, llevan tres siglos sufriendo las calamidades de moros y cristianos que realizaron en él sus más sangrientas guerras. Fue campo de batalla para  guerreros que pelearon en los bandos de León o Castilla en la Reconquista. Los nobles que luchaban entre sí, escogieron también esta región como campo de sus ambiciones. En el  período más reciente fue  convertido en  moneda de cambio por los gobernantes de turno para situar la nación española dentro de Europa, sacrificando hasta límites inimaginables sus únicos soportes de ingresos económicos, es decir  la agricultura y la ganadería.
 Su raza es un complejo de estirpes entremezcladas, por lo que se hace imposible establecer  la realidad étnica de sus habitantes. De todas formas, una serie de caracteres, costumbres y modo de vivir, diferencian a sus habitantes de otros dentro del territorio español. Los cambios extremos de temperatura y las circunstancias climatológicas, han desarrollado la dureza de carácter, a la vez que han formado una piel dura y seca en sus cuerpos. Cualquier observador,  podría sacar conclusiones de esta gente y asimilar su carácter con los parajes donde habitan, en los que nada sonríe a la vista, porque la ternura de la tierra está muy profunda y sin embargo la alegría del cielo está excesivamente alta.
La parca  palabra franca y ruda de sus habitantes, expresa la seriedad de su pensamiento. La desconfianza es la característica más representativa de su temperamento, lo cual al igual que el caldo de gallina, nunca ha hecho daño a nadie. El esquema ideológico es el suyo propio, quizá debido a la uniformidad a la que están acostumbrados sus habitantes entre el cielo y la tierra que les rodea. A la verdad llega directamente y de forma directa, sin recovecos.  Ortega y Gasset decía que aquí la hombría no  se mide por lo que son capaces de hacer los individuos, sino por lo que pueden aguantar y por lo que son capaces de dejar de hacer.
Se han acostumbrado sus gentes a encerrarse en su orgullosa pobreza, a no exigir lo que se les promete y a desconfiar también de quién hace promesas. No es extraño comprender que amen tanto a su tierra  quizá por haber visto como se ha dado su sangre tantas veces por ella. Una tierra que quizá no valga dinero, pero su forma de vivir les hace dignos, además de tener algo de sublime y de amable.  Quienes han vivido en esta tierra arcillosa, quienes la han padecido se han descompuesto gritando su miseria, viviendo sus cien días naturales de heladas y ochenta y cinco de lluvias anuales .Por ello nada tiene de extraño que a cualquiera de nosotros cuando hablamos de ella, se nos vaya la mano hasta tal punto que los ajenos a este profundo significado nos lleguen a calificar de resentidos estúpidos.  Solamente los poetas pagados han sido capaces  de fabricar hermosas metáforas sobre un país que no acepta ninguna, antes bajo el sueldo de nobles ricachos y ahora calentando los oídos a los politicastros de turno.
La evidencia se muestra traspasando ligeramente las fronteras de nuestra región. Han sufrido nuestros antepasados una situación de injusticia global. Quienes se aprovechaban de esta situación, lo hacían porque sabían que solo correrían peligro si el pueblo de tierra de campos despertara, pero se aseguraban de que esto no sucedería, pues ya procuraban adormecer a sus gentes con embustes y envenenarlo con relaciones de crímenes, hasta que se pudrieran al sol como cadáveres insepultos.
Ha visto en su larga historia como el hacha acabó con sus bosques, la filoxera terminó con sus vides, y en la actualidad como los cultivos se presupuestan y se programan   desde una centro  político-económico a miles de kilómetros que se llama Europa, y aunque la comunicación por carretera y ferrocarril ha mejorado, no lo ha hecho así la moderna maquinaria de  alta velocidad y la nueva tecnología, que continúa situando este país en subdesarrollado. Esta región sin fronteras naturales, delimitada por una  línea divisoria imaginaria, ha llegado a convertir alguna de sus iglesias románicas en palomares, de sus castillos se han llevado  piedras para utilizarlas como mojones o para pavimentar calles de otras regiones, las pinturas, esculturas y los frescos han sido llevados a museos de otros países. Los jóvenes se han ido por su propio pie y los mayores quieren morir donde han nacido. Disminuye el crecimiento vegetativo y el resultado es que mueren más que nacen. En definitiva tierra de campos es un país de viejos, de niños que esperan el día de su marcha para regresar solo  a enterrar a sus mayores.
La tierra es ahora monótona y desnuda, de la que brotan cardos y mielgas en sus barbechos,  sin árboles, sin césped, sin pastos, sin ganados,  sin  huertos,  sin apenas pájaros que vuelen su cielo ni picoteen sus rastrojos, habiendo desaparecido las especies más representativas como la abubilla.
En remotas épocas se cree que tierra de campos poseía los mejores bosques de España. El ganado que hoy está ausente de esta tierra, vivió saneando economías y engordando a los habitantes de otras regiones españolas. A principios del siglo XIX. una sola familia Los Benavides, poseía cuarenta mil cabezas de ganado ovino en Villarcázar de Sirga. Quizá hoy en toda la provincia no se encuentre una cifra semejante.  La industria hoy es inexistente,  donde no hace mucho eran famosas las hilaturas y curtidores de algunas localidades de tierra de campos. Y ¿Qué decir de los viñedos. El término Municipal de Santillana de Campos, poseía 32  viñedos en el año 1925.  De ello, solo han quedado algunas bodegas sin vino propio como recuerdo de lo que existió, mientras en otras tierras de Castilla, han hecho realidad el sueño de nuestros antepasados con sus elaboraciones de vino Rivera de Duero, Toro, Rueda, Valdevimbre, Cigales,  e incluso uno de los más afamados del mundo: Vega Sicilia. ¿a que se debió esta desaparición de nuestros viñedos? ¿Qué presiones existieron para que los cupos existentes se trasladasen a otras tierras?
No podemos buscar culpables de esta situación actual en nuestros mayores,   pues en la historia reciente, nuestros antepasados inmediatos, harto han sufrido para sobrevivir y sacar adelante la prole en este ambiente hostil y sin medios suficientes, donde todos los movimientos económicos iban en su contra. A ellos solo podemos admirarles y darles el reconocimiento a su resignación y esfuerzo para sobrevivir en este entorno tan poco propicio y en una sociedad esmerada en esquilmar su patrimonio.  Nosotros, nuestra generación,  tampoco podemos arrepentirnos de haber optado bien por nuestro propio convencimiento u obligados por la situación de futuro incierto que se nos ofrecía, el haber tenido que emigrar a otras tierras,
La responsabilidad nuestra nos llega ahora, a los que ya tenemos esa edad imprecisa que para los niños somos ya viejos y para los mayores somos aún jóvenes. Nuestra primera obligación es reconocer la situación real para poderla corregir con nuestra propia voluntad y especialmente con acciones programadas de lucha para situar nuestra patria chica en el lugar que le corresponde por su historia y por el valor que ha añadido a otras regiones, anteponiendo incluso su propio bienestar por el de las demás regiones.
No es suficiente  venir a esta tierra como turistas a su propia patria, ni como emigrantes arrepentidos.  Se trata de reivindicar con fuerza lo que queremos de ella para el futuro. Cada uno de nosotros puede sensibilizarse con la situación y tratar de preparar  una forma de vida tal que nuestros descendientes no tengan que culparnos de no haber puesto el remedio aún tardío para evitar la desertización total de este país.
Hemos de tratar de volver a ver en nuestros pueblos que los corrales tengan materia orgánica y no cemento, las eras vacías y sin vegetales convertirlas en huertos con frutas y hortalizas,  transformar nuestras plazas en jardines florecientes, que nuestros quiciales de las puertas vuelvan a adornarse con  tiestos  y fundamentalmente plantar árboles en esas tierras improductivas y abandonadas a la erosión de la climatología
Hemos de ayudar a nuestros jóvenes para que reinventen la industria  y la ganadería en Tierra de Campos, así como para que vuelvan las bodegas a tener vino de la tierra.
Conseguir que los políticos conozcan  su existencia, aunque sea a base de  presiones hostiles.
Hemos de hacer cuanto no han podido hacer nuestros mayores en su época, dado que tenían otras prioridades a conseguir dentro de la  escalas de Maslow.
Hemos de utilizar los medios de comunicación modernos y tratar de hacer valer con insistencia y valor cuanto esta tierra ha tenido y tratar de restablecer su  grandeza, sin odios ni rencores, pero haciendo valer  cuanto esta tierra ha aportado y está aportando a la subsistencia de esta nación de España, dando a conocer  su estado de abandono al que ha sido sometida y la injusticia tratada en todas las etapas anteriores desde su propia existencia como tierra de campos.
Hemos de volver a implantar nuestras costumbres abandonadas, nuestras canciones antiguas, nuestras palabras y   frases que usaban nuestros antepasados, incluso no permitir que palabras tan ricas como bodegas, se transformen en chocos, consecuencia del mal uso de nuestra propia palabra. En definitiva, tenemos una cultura propia y rica, que no podemos abandonar ni modificar con modernismos traídos de otros lugares cuya historia nada tiene que ver con la realidad que nos aplasta.
Hemos de hacer valer cuanta historia nos corresponde, sin cesiones ni concesiones por conceptos nacionalistas, abanderando nuestro territorio como la posible salvación de los malos tiempos que se avecinan en los pueblos y ciudades más progresistas en esta nueva etapa de crisis crónica en la que nos han metido los gobiernos con inversiones desorbitadas  y fuera de parámetros de prudencia a cambio de favores a los gobernantes de turno para seguir esquilmando la nación con sus embustes y mentiras.
Puede ser una utopía, pero  la utopía es el sueño de los inconformistas, entre los que me encuentro cuando trato de la tierra que me vio nacer y que tanto amo.
Fernando de la Hoz Elices

jueves, 12 de enero de 2012

Redes sociales que nos convierten en insociables

http://www.lne.es/opinion/2012/01/12/redes-sociales-convierten-insociables/1182660.html

Redes sociales que nos convierten en insociables

Los riesgos del abuso de las nuevas tecnologías, que conducen a la incomunicación

 03:18  
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Redes sociales que nos convierten en insociables
Redes sociales que nos convierten en insociables  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES A principios de cada año solemos hacer un aluvión de buenas intenciones, incluso compromisos con nosotros mismos para llevar a cabo cuantas ideas dejamos pendientes el año finalizado, y siempre en la base de no perder comba en las innovaciones existentes.

A mí me ha tocado este año comprometerme con la tecnología, pues aunque es cierto que para mi edad no estoy del todo dejado en estas lides, mis hijos me han convencido de que no debo quedarme sólo con el twitter, facebook, blog, linkedin y Whatsapp, pues si me conformo, puedo llegar a ser un analfabeto tecnológico al finalizar el presente año 2012.

Así, con la buena intención del nuevo año, me pongo manos a la obra y trato de informarme por dónde debo continuar para que no me pase lo que mis hijos auguran si me abandono en los medios tecnológicos.

Cae en mis manos un artículo reciente del «Diario Negocio», que establezco como base de la actualización en mi aprendizaje. El artículo establece el top 10 para las empresas, imprescindible para estar al día al nivel ejecutivo que considero que debo estar.

Me pongo manos a la obra y a actualizarme. Inicio con el «I nigma» que me introduce en los códigos QR. Descargo en mi HTC Sensation el programa Viver que me permite hablar por el 3G o el Wifi. El Dropbox me transforma a las nubes las bases de datos del escritorio. El Evernote me permite sincronizar todos los documentos, fotos, archivos, etcétera. Pongo gran interés en el programa Scan2pdf que deja el escáner a la altura del fax, es decir, obsoleto. El Vlingo va a permitir que los smartphones asociados en la empresa despeguen. No puedo dejar de incorporar el Thisngs, que será una de las mejores soluciones a la gestión de las tareas. Para la gestión de clientes y cuentas, incorporo el Salesforce Crm mobile. Con el Angry Birds me relajaré para incrementar la productividad, y finalmente descargo el programa Hoot Suite, que me va a permitir interactuar con los programas llamados sociales.

Actualizo también programas de uso de GPS, Viajes, Banca, Geolocalización, Facturas y tareas y los llamados Social Media Marketing.

Ayer, primer día de mi innovado progreso tecnológico, me di un paseo por el muro orgulloso de mis avances informáticos y observo que la mayoría de las personas con las que me cruzo van todas con el móvil encendido tecleando en su escritorio o hablando por teléfono, absortos a la belleza de las olas y al relajante ruido del mar.

Me paro con un amigo a quien hacía mucho tiempo que no veía. Nos intercambiamos los saludos y comentarios de cortesía y rigor y me contó cómo había establecido un gran círculo de amigos a través de las redes sociales. Estaba muy contento con ello, pues había abierto su abanico social en todo el mundo con desconocidos y se relacionaba con ellos sólo a través de internet.

Cuando le pregunté por su mujer, hijos y demás familia me contestó que no tenía apenas relación con ellos. Se había quedado sin tiempo para atenderlos con tantas nuevas amistades lejanas, pues le exigían presencia física, cariño cercano y hasta comunicación verbal directa, lo cual no estaba dispuesto a conceder desde que existen redes sociales que no exigen este tipo de esclavitudes tradicionales...

Apagué mi teléfono, me fui a casa y establecí nueva intención para el año 2012. Innovación sí, pero para uso del progreso, no del regreso al aislamiento en la caverna.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La luz de la música joven

http://www.lne.es/opinion/2011/12/21/luz-musica-joven/1174014.html

La luz de la música joven

El talento de Eduardo García Salueña y sus inicios de chaval en el Ateneo Jovellanos

 03:04  
La luz de la música joven
La luz de la música joven  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES No puedo ocultar mi satisfacción. El domingo día 18, asistí junto con Conchita (mi mujer) a un concierto de música en el teatro Jovellanos. Se trataba de un concierto incluido en el catálogo de compositores asturianos, dentro del ciclo de jóvenes. No podíamos faltar, se trataba de Eduardo García Salueña al piano.

Hacía tiempo que no lo veía, pero me siguió pareciendo el mismo de siempre, aquel chaval que tuve la oportunidad de conocer y admirar ya entonces por sus trabajos, cuando desde el Ateneo Jovellanos nos habíamos impuesto dinamizar el apoyo a los jóvenes para rejuvenecer su estructura.

Bajo su responsabilidad por delegación y supervisión de Paco Santamaría y mía, directivos entonces del Ateneo Jovellanos, Eduardo dirigió un programa de Música Joven, con un éxito inimaginable gracias a su talento, ganas, valor, trabajo, esfuerzo y sobre todo paciencia. Este programa, novedoso en cuanto a organización y contenido, tuvo seguidores adictos a sus charlas, conferencias y conciertos especiales, que hoy en día aún lo recuerdan como pude comprobar en el patio de butacas del teatro Jovellanos el pasado domingo.

Una señora que aplaudía intensamente desde mi butaca colindante me dijo al final del concierto que había nacido una estrella. No pude por menos que decirle que la estrella ya había nacido allá en el año 2005 en el Ateneo Jovellanos, sólo que ahora se empezaba a ver su luz.

El folleto que a la entrada del teatro nos entregaron me produjo un sobresalto al leer su amplio currículum para tan poca edad. Allí constaba en sus inicios su colaboración con el Ateneo Jovellanos. Esa colaboración tan poco reconocida a aquel grupo de jóvenes que entonces tanto dieron por esa institución dirigiendo actividades de música, cinefórum, premios primavera, dinámicas de grupo y otras muchas, con el ánimo de dinamizar y cambiar la faz de un Ateneo viejo y obsoleto, de los cuales casi todos están triunfando en sus profesiones paralelas a las tareas de colaboración que tenían asignadas entonces.

No voy a recordar ahora el escaso reconocimiento a estos jóvenes entonces, salvo la parte imputable a quienes sólo hacen valer los actos que protagonizan directamente o les facilitan protagonismo personal, despreciando o dejando en el vacío de la inexistencia lo que otros realizan.

Lo importante ahora es que Eduardo, en la música, ya tiene luz propia, y para quienes le hemos aportado en algún momento apoyo supone un orgullo. Estoy seguro de que también el Ateneo Jovellanos -donde inició su colaboración- escribirá algún día su nombre en letras mayúsculas, pues sabido es que, con independencia de las personas que las rigen, las instituciones permanecen.

Mi enhorabuena, Eduardo, por tus obras compuestas con las que nos hiciste pasar una velada muy grata, especialmente por las de entrada y cierre: Termositón.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Se busca trabajo, no puesto de trabajo

http://www.lne.es/opinion/2011/12/09/busca-trabajo-puesto-trabajo/1168378.html

Se busca trabajo, no puesto de trabajo

La reorganización del mercado laboral que se avecina

 03:23  
Se busca trabajo, no puesto de trabajo
Se busca trabajo, no puesto de trabajo  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES Algo muy importante se está moviendo en el mundo laboral. El empleador y el empleado quizá sean términos que quedarán en el olvido en la tercera revolución industrial, para dar paso a una relación contractual empresa-profesional por unos servicios y contraprestaciones acordados.

Tendremos que acostumbrarnos a defender el trabajo en lo sucesivo, no el puesto de trabajo. Éste fue implantado en el proceso de organización que establecía las distintas tareas en el sistema productivo, al que hizo referencia Frederick Winslow Taylor, pero ¿tiene sentido en la actualidad?

Los puestos de trabajo se agrupaban según la función que desempeñaban en las organizaciones: ventas, administración, sistemas, directivos, técnicos, etcétera. A su vez, todas estas formas de agrupar los puestos de trabajo permitían realizar tareas relativamente complejas, como, por ejemplo, definir competencias o requisitos técnicos o de experiencia para cada grupo de puestos de trabajo.

Todo ello permitía llevar a cabo valoraciones de puestos de trabajo, asignando a cada uno una banda salarial en función de lo que se estimaba su valor en el mercado laboral, incluso se determinaban sus remuneraciones en convenios colectivos, pudiendo además identificarlos con perfiles, es decir, definiendo el contenido teórico ideal de un puesto de trabajo determinado. Servían además estas agrupaciones para gestionar el rendimiento, identificar necesidades formativas y motivar a los profesionales, bajo la premisa de que el puesto de trabajo era estable y potencialmente permanente.

En las empresas y las organizaciones se describían los puestos de trabajo asignándoles unas tareas más o menos detalladas que intentaban reflejar el quehacer diario de la persona que lo realizaba, formando parte incluso del reglamento de régimen interno de la empresa. Hoy en día, si queremos identificar el estado evolutivo de una empresa en materia de gestión de personas, no tenemos más que echar un vistazo a su estructura y observar que cuanto más detalladas sean las descripciones de los puestos de trabajo más atrasada está la organización si queremos valorarla en la evolución del conocimiento.

Ahora, en la situación actual, es absurdo seguir hablando de puestos de trabajo, porque la naturaleza del trabajo ha cambiado. Lo que tiene sentido es hablar de proyectos desde una perspectiva cotidiana y especialmente adaptando el quehacer a la necesidad de cada momento de la organización, en la que la movilidad funcional no tenga más cortapisas que la del conocimiento y no la voluntariedad. También hay que advertir dentro de la evolución del trabajo la desaparición de la exclusividad, al menos como requisito habitual. Ahora el empleado debe comprometerse en exclusiva con el empleador, es decir, tiene un único proveedor de trabajo. En lo sucesivo, un proyecto y no un puesto de trabajo, desarrollará una tarea de una empresa o de varias, gestionará cuentas de varias empresas y, en general, serán profesionales prestando servicios a profesionales o a organizaciones.

El mercado laboral futuro traerá una relación profesional-empresa que abandonará el dominio empresarial para dar paso al diálogo entre marcas-empresas-personas en busca de resultados. Se trata de una oportunidad para resolver los problemas causados por la excesiva especialización, la atomización y la falta de sentido de los puestos de trabajo de hoy, mediante la recuperación de la autonomía y de la responsabilidad.

Ya no tendrá sentido hablar de perfiles adaptados al trabajo a realizar, porque éstos pasarán a ser algo mucho más complejo, rico, variado y dinámico. Las personas tendrán que aprender durante toda la vida y, en consecuencia, su perfil estará en constante evolución.

Cambiará el mercado de trabajo, evolucionará la remuneración de los profesionales y se transformarán las empresas. Lo que importa ahora es entender que el puesto de trabajo como tal, definido y limitado a tareas específicas dentro de una empresa, desaparecerá y cuanto antes nos adaptemos, mejor. Sólo queda esperar que lo entiendan todos los actores sociales y empresariales, cuanto antes, y se refleje en las nuevas relaciones laborales.

viernes, 25 de noviembre de 2011

MENGUANTE, TIEMPO DE PODA

http://www.lne.es/opinion/2011/11/25/menguante-tiempo-poda/1161720.html

Menguante, tiempo de poda

Sugerencias para hacer una buena criba en los frutales y en los partidos políticos

 03:35  
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Menguante, tiempo de poda
Menguante, tiempo de poda  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES Mi afición a la jardinería me obliga a preparar los instrumentos para llevar a cabo la poda de los árboles frutales que tengo en la finca.

Reconozco que al ser una tarea extraordinaria, no es de mi agrado y, cada vez que tengo que hacerlo, me produce una sensación de inquietud, pues cada rama que corto lleva consigo un poco de mi afecto al árbol que la sostiene.

En principio, la estación preferible para la realización de la poda es en invierno, no siendo recomendable que esté muy avanzado, pues si la primavera se anticipa puede traer consecuencias no esperadas.

Defienden los agricultores como una característica importante que la poda se realice en menguante, es decir, cuando la Luna (que es mentirosa), presenta una C en su forma. Ello, al parecer, es para que las cicatrices del corte curen con prontitud, ya que si se hace con Luna llena o creciente su sangría puede hacer daño al árbol y, en definitiva, al futuro fruto.

La herramienta debe ser rígida y con buen filo, que produzca corte limpio y fuerte, de tal forma que no quede malherida la rama, y siempre de forma inclinada de arriba hacia abajo para que baje la savia sin dificultad.

Pero la duda mayor viene al decidir qué rama cortar. Hay que elegir la rama, su altura, la forma, la situación de los brotes, su edad, su grosor? A mí me produce dolor realizar el corte y a veces parece que me lo doy yo en un brazo.

La elección de la rama no debe olvidar la eliminación de los brotes chupones existentes, que aunque se eleven con gran vigor y fortaleza no dan fruto y absorben la riqueza que le proporcionan las raíces.

Me mueve, sin embargo, a realizar la poda la esperanza del bien que hago al árbol y al fruto que dará tras el brote primaveral.

A veces miro la rama y me cuesta cortarla, sobre todo porque veo que quedan huecos vacíos al hacerla desaparecer. Reconozco que a llevar a cabo esta tarea me está enseñando mi mujer, que pinta (claro como todas), y como sabe mucho de los espacios, paisajes y horizontes, siempre me comenta: «No te de pena la rama, lo importante es el árbol».

¡Qué curioso! cuando estoy terminando estas anotaciones sobre mi afición me ha venido a la mente que también se puede hacer en menguante una buena poda en los partidos políticos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

LO QUE HEMOS APRENDIDO DE ESTA CRISIS

http://www.lne.es/opinion/2011/02/01/hemos-aprendido-crisis/1027392.html

Lo que hemos aprendido de esta crisis

La necesidad de no confundir valor con precio y de empezar a valorar lo que queremos adquirir

 07:54  
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Lo que hemos aprendido de esta crisis
Lo que hemos aprendido de esta crisis  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES Dijo Antonio Machado que confundir valor con precio es de necios.

Pero ¿a quién importaba eso en época de abundancia? Adquirir era lo importante, comprar era lo acertado, pues lo que pagábamos la propia inercia del mercado lo absorbía con facilidad y superaba el precio pagado de inmediato.

Después, han venido las burbujas y obligados nos hemos visto a rectificar y a acordarnos de la diferencia entre valor y precio, fijando unos principios para el futuro (al menos el inmediato) de cómo hemos de diferenciar entre un concepto y otro.

Hemos sentido la necesidad, obligados por las circunstancias, de adecuar lo que tenemos y deseamos a nuestras propias posibilidades.

Hemos aprendido que los gurús, expertos de gran prestigio, articulistas, predictores y entendidos en la materia económica, si estuviesen seguros de cuanto pronostican, serían multimillonarios.

Que las modas y las opiniones generalizadas no se convierten en ciertas por el hecho de que circulen en los medios, pues siempre existen riesgos, especialmente cuando aparecen beneficios desproporcionados a corto plazo.

Que quienes aconsejan qué hacer con el dinero ajeno no suelen tener la responsabilidad en el deterioro o la pérdida de su valor.

Que nadie en el mundo de la economía regala nada.

Que cuando nos dejamos llevar por la tendencia ante un producto de moda, la avalancha de compras, produce que la gente compre sin preguntar, en contraposición a lo que debiera ser: enterarse de su valor y después comprar. Recuerdo cómo en uno de los acontecimientos más llamativos vividos, la época de las acciones de Terra, se llegó a comprar cada acción a 160 euros, de tal forma que capitalizando el total de sus acciones la cifra superaba la de grandes bancos españoles, mientras su balance presentaba pérdidas. Después vino el derrumbamiento y dejó el precio en su valor.

Que la historia siempre se repite y nos ha traído burbujas que han llevado a la ruina a numerosas economías fuertes. En nuestro país, la última conocida es la del mercado inmobiliario, que aún no ha finalizado.

Que no debemos dejarnos llevar por los beneficios ajenos que nos cuentan nuestros amigos. Es curioso que sólo se cuentan las operaciones que nos han producido beneficio y pocos cuentan las pérdidas.

Distinguir el valor del precio implica simplemente que no debemos pagar por una cosa todo lo que nos piden por ella por el hecho de quererla para nosotros. Es preciso analizar su valor, tras asegurarnos realmente de la necesidad de la misma.

En el futuro, hemos de añadir un nuevo factor en las decisiones de nuestra vida, y es saber valorar lo que queremos adquirir. El mejor medio para ello es calcular el valor intrínseco, es decir, considerarlo como una inversión productiva y no especulativa. Lo que compro lo valoro por el beneficio que me va a aportar por sí mismo el producto adquirido, no dando valor al especulativo, que puede obtenerse porque alguien me pueda pagar más por él.

Llegado a este punto, no nos queda otra alternativa en la sociedad civil que intervenir individualmente en el propio mercado. Si el mercado actual no nos permite distinguir entre el valor y el precio de una cosa, tendremos que inventar otro mercado en el que el valor se equipare a su precio, adecuando siempre el producto adquirido a nuestra necesidad real y, especialmente, a nuestras posibilidades. Hay productos que, pase lo que pase con su valor real en origen, el precio final continúa incrementándose ajeno a la circunstancia de su valor de origen, como, por ejemplo, el efecto de los carburantes. Ahí es donde la sociedad civil deberá influir con sus decisiones para que en el futuro no sea así.

viernes, 4 de noviembre de 2011

OTRA VOZ INDIGNADA QUE TAMBIEN DEBE ESCUCHARSE

http://www.lne.es/opinion/2011/11/04/voz-indignada-debe-escucharse/1151864.html

Otra voz indignada que también debe escucharse

Todos sabemos el daño que hacen las entidades mal gestionadas al mercado financiero

 
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Otra voz indignada que también debe escucharse
Otra voz indignada que también debe escucharse  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES Bueno, pues sí, ya era hora de que alguien con peso específico y autoridad en la economía de la eurozona alzase la voz y manifestase lo que muchos pensábamos que había que advertir. ¡Basta ya de artificios de galería que lo único que hacen es crear más incertidumbre en los mercados financieros!

«Poner en duda, de forma generalizada, la sostenibilidad de la deuda pública o del sistema financiero europeo puede llevarnos a una espiral imparable de crisis soberanas y crisis bancarias», afirmó Botín en una conferencia sobre la banca en Madrid.

El proyecto de recapitalización de la banca, es injusto de por sí, pues prima a las entidades que han venido gestionando mal sus fondos y los de sus depositantes e inversores, haciendo una competencia desleal a quienes, con su seriedad y buen hacer, están sufriendo las consecuencias de un irracional apoyo desde los gobiernos a entidades en apuros, así como una exigencia de recapitalización indiscriminada de la banca europea, sin que previamente se resuelva de forma definitiva el problema de la deuda pública.

«Estas propuestas no tienen ningún sentido», dijo Botín, porque «crean inseguridad y confusión», «aumentan la incertidumbre en los mercados» y «producirán una contracción del crédito, pues muchas entidades optarán por reducir su balance».

Esta voz también viene de un indignado con peso representativo en el PIB europeo, voz que debiera ser escuchada y producir influencia en quienes determinan las actuaciones económicas que están provocando «el caos» en la eurozona desde sus puestos de gobernadores de bancos centrales y Banco Europeo, retrasando la poda necesaria en el sistema financiero.

Siempre, quienes hemos vivido la Banca de cerca (aunque yo desde un estadio mucho más humilde que Botín), sabemos el daño que hacen las entidades mal gestionados al mercado financiero. Por eso, no entiendo la postura de indiferencia del gobernador del Banco de España (cuya única misión en la actualidad ha quedado limitada al control del sistema financiero) sin intervenir en los desmadres que estamos observando diariamente de gestores y responsables de entidades de crédito, especialmente de algunas cajas de ahorros cuya intervención ejemplarizante a tiempo hubiera sido suficiente para evitar el efecto contagio por los abusos habidos.

Esta voz de un indignado que entiende debe alertar también a los depositantes e inversores para que analicen (como siempre se venía haciendo) dónde, cómo y en qué entidades de crédito deben invertir y depositar su dinero para no tener sobresaltos, pues es de esperar que en adelante, si los gobiernos quieren corregir el desmadre existente en el sistema financiero, deberán intervenir -y si es preciso hacer desaparecer- las entidades con deficiente gestión, en vez de apoyarles con dinero público, recayendo como es lógico el riesgo sobre el propio inversor y la responsabilidad sobre los gestores de las entidades afectadas.

Finalizo con el dicho que siempre estaba en uso hasta que el revoltijo de la crisis se lo llevó por delante: ¡Ojo, que nadie da duros a dieciocho reales!