jueves, 12 de enero de 2012

Redes sociales que nos convierten en insociables

http://www.lne.es/opinion/2012/01/12/redes-sociales-convierten-insociables/1182660.html

Redes sociales que nos convierten en insociables

Los riesgos del abuso de las nuevas tecnologías, que conducen a la incomunicación

 03:18  
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Redes sociales que nos convierten en insociables
Redes sociales que nos convierten en insociables  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES A principios de cada año solemos hacer un aluvión de buenas intenciones, incluso compromisos con nosotros mismos para llevar a cabo cuantas ideas dejamos pendientes el año finalizado, y siempre en la base de no perder comba en las innovaciones existentes.

A mí me ha tocado este año comprometerme con la tecnología, pues aunque es cierto que para mi edad no estoy del todo dejado en estas lides, mis hijos me han convencido de que no debo quedarme sólo con el twitter, facebook, blog, linkedin y Whatsapp, pues si me conformo, puedo llegar a ser un analfabeto tecnológico al finalizar el presente año 2012.

Así, con la buena intención del nuevo año, me pongo manos a la obra y trato de informarme por dónde debo continuar para que no me pase lo que mis hijos auguran si me abandono en los medios tecnológicos.

Cae en mis manos un artículo reciente del «Diario Negocio», que establezco como base de la actualización en mi aprendizaje. El artículo establece el top 10 para las empresas, imprescindible para estar al día al nivel ejecutivo que considero que debo estar.

Me pongo manos a la obra y a actualizarme. Inicio con el «I nigma» que me introduce en los códigos QR. Descargo en mi HTC Sensation el programa Viver que me permite hablar por el 3G o el Wifi. El Dropbox me transforma a las nubes las bases de datos del escritorio. El Evernote me permite sincronizar todos los documentos, fotos, archivos, etcétera. Pongo gran interés en el programa Scan2pdf que deja el escáner a la altura del fax, es decir, obsoleto. El Vlingo va a permitir que los smartphones asociados en la empresa despeguen. No puedo dejar de incorporar el Thisngs, que será una de las mejores soluciones a la gestión de las tareas. Para la gestión de clientes y cuentas, incorporo el Salesforce Crm mobile. Con el Angry Birds me relajaré para incrementar la productividad, y finalmente descargo el programa Hoot Suite, que me va a permitir interactuar con los programas llamados sociales.

Actualizo también programas de uso de GPS, Viajes, Banca, Geolocalización, Facturas y tareas y los llamados Social Media Marketing.

Ayer, primer día de mi innovado progreso tecnológico, me di un paseo por el muro orgulloso de mis avances informáticos y observo que la mayoría de las personas con las que me cruzo van todas con el móvil encendido tecleando en su escritorio o hablando por teléfono, absortos a la belleza de las olas y al relajante ruido del mar.

Me paro con un amigo a quien hacía mucho tiempo que no veía. Nos intercambiamos los saludos y comentarios de cortesía y rigor y me contó cómo había establecido un gran círculo de amigos a través de las redes sociales. Estaba muy contento con ello, pues había abierto su abanico social en todo el mundo con desconocidos y se relacionaba con ellos sólo a través de internet.

Cuando le pregunté por su mujer, hijos y demás familia me contestó que no tenía apenas relación con ellos. Se había quedado sin tiempo para atenderlos con tantas nuevas amistades lejanas, pues le exigían presencia física, cariño cercano y hasta comunicación verbal directa, lo cual no estaba dispuesto a conceder desde que existen redes sociales que no exigen este tipo de esclavitudes tradicionales...

Apagué mi teléfono, me fui a casa y establecí nueva intención para el año 2012. Innovación sí, pero para uso del progreso, no del regreso al aislamiento en la caverna.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

La luz de la música joven

http://www.lne.es/opinion/2011/12/21/luz-musica-joven/1174014.html

La luz de la música joven

El talento de Eduardo García Salueña y sus inicios de chaval en el Ateneo Jovellanos

 03:04  
La luz de la música joven
La luz de la música joven  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES No puedo ocultar mi satisfacción. El domingo día 18, asistí junto con Conchita (mi mujer) a un concierto de música en el teatro Jovellanos. Se trataba de un concierto incluido en el catálogo de compositores asturianos, dentro del ciclo de jóvenes. No podíamos faltar, se trataba de Eduardo García Salueña al piano.

Hacía tiempo que no lo veía, pero me siguió pareciendo el mismo de siempre, aquel chaval que tuve la oportunidad de conocer y admirar ya entonces por sus trabajos, cuando desde el Ateneo Jovellanos nos habíamos impuesto dinamizar el apoyo a los jóvenes para rejuvenecer su estructura.

Bajo su responsabilidad por delegación y supervisión de Paco Santamaría y mía, directivos entonces del Ateneo Jovellanos, Eduardo dirigió un programa de Música Joven, con un éxito inimaginable gracias a su talento, ganas, valor, trabajo, esfuerzo y sobre todo paciencia. Este programa, novedoso en cuanto a organización y contenido, tuvo seguidores adictos a sus charlas, conferencias y conciertos especiales, que hoy en día aún lo recuerdan como pude comprobar en el patio de butacas del teatro Jovellanos el pasado domingo.

Una señora que aplaudía intensamente desde mi butaca colindante me dijo al final del concierto que había nacido una estrella. No pude por menos que decirle que la estrella ya había nacido allá en el año 2005 en el Ateneo Jovellanos, sólo que ahora se empezaba a ver su luz.

El folleto que a la entrada del teatro nos entregaron me produjo un sobresalto al leer su amplio currículum para tan poca edad. Allí constaba en sus inicios su colaboración con el Ateneo Jovellanos. Esa colaboración tan poco reconocida a aquel grupo de jóvenes que entonces tanto dieron por esa institución dirigiendo actividades de música, cinefórum, premios primavera, dinámicas de grupo y otras muchas, con el ánimo de dinamizar y cambiar la faz de un Ateneo viejo y obsoleto, de los cuales casi todos están triunfando en sus profesiones paralelas a las tareas de colaboración que tenían asignadas entonces.

No voy a recordar ahora el escaso reconocimiento a estos jóvenes entonces, salvo la parte imputable a quienes sólo hacen valer los actos que protagonizan directamente o les facilitan protagonismo personal, despreciando o dejando en el vacío de la inexistencia lo que otros realizan.

Lo importante ahora es que Eduardo, en la música, ya tiene luz propia, y para quienes le hemos aportado en algún momento apoyo supone un orgullo. Estoy seguro de que también el Ateneo Jovellanos -donde inició su colaboración- escribirá algún día su nombre en letras mayúsculas, pues sabido es que, con independencia de las personas que las rigen, las instituciones permanecen.

Mi enhorabuena, Eduardo, por tus obras compuestas con las que nos hiciste pasar una velada muy grata, especialmente por las de entrada y cierre: Termositón.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Se busca trabajo, no puesto de trabajo

http://www.lne.es/opinion/2011/12/09/busca-trabajo-puesto-trabajo/1168378.html

Se busca trabajo, no puesto de trabajo

La reorganización del mercado laboral que se avecina

 03:23  
Se busca trabajo, no puesto de trabajo
Se busca trabajo, no puesto de trabajo  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES Algo muy importante se está moviendo en el mundo laboral. El empleador y el empleado quizá sean términos que quedarán en el olvido en la tercera revolución industrial, para dar paso a una relación contractual empresa-profesional por unos servicios y contraprestaciones acordados.

Tendremos que acostumbrarnos a defender el trabajo en lo sucesivo, no el puesto de trabajo. Éste fue implantado en el proceso de organización que establecía las distintas tareas en el sistema productivo, al que hizo referencia Frederick Winslow Taylor, pero ¿tiene sentido en la actualidad?

Los puestos de trabajo se agrupaban según la función que desempeñaban en las organizaciones: ventas, administración, sistemas, directivos, técnicos, etcétera. A su vez, todas estas formas de agrupar los puestos de trabajo permitían realizar tareas relativamente complejas, como, por ejemplo, definir competencias o requisitos técnicos o de experiencia para cada grupo de puestos de trabajo.

Todo ello permitía llevar a cabo valoraciones de puestos de trabajo, asignando a cada uno una banda salarial en función de lo que se estimaba su valor en el mercado laboral, incluso se determinaban sus remuneraciones en convenios colectivos, pudiendo además identificarlos con perfiles, es decir, definiendo el contenido teórico ideal de un puesto de trabajo determinado. Servían además estas agrupaciones para gestionar el rendimiento, identificar necesidades formativas y motivar a los profesionales, bajo la premisa de que el puesto de trabajo era estable y potencialmente permanente.

En las empresas y las organizaciones se describían los puestos de trabajo asignándoles unas tareas más o menos detalladas que intentaban reflejar el quehacer diario de la persona que lo realizaba, formando parte incluso del reglamento de régimen interno de la empresa. Hoy en día, si queremos identificar el estado evolutivo de una empresa en materia de gestión de personas, no tenemos más que echar un vistazo a su estructura y observar que cuanto más detalladas sean las descripciones de los puestos de trabajo más atrasada está la organización si queremos valorarla en la evolución del conocimiento.

Ahora, en la situación actual, es absurdo seguir hablando de puestos de trabajo, porque la naturaleza del trabajo ha cambiado. Lo que tiene sentido es hablar de proyectos desde una perspectiva cotidiana y especialmente adaptando el quehacer a la necesidad de cada momento de la organización, en la que la movilidad funcional no tenga más cortapisas que la del conocimiento y no la voluntariedad. También hay que advertir dentro de la evolución del trabajo la desaparición de la exclusividad, al menos como requisito habitual. Ahora el empleado debe comprometerse en exclusiva con el empleador, es decir, tiene un único proveedor de trabajo. En lo sucesivo, un proyecto y no un puesto de trabajo, desarrollará una tarea de una empresa o de varias, gestionará cuentas de varias empresas y, en general, serán profesionales prestando servicios a profesionales o a organizaciones.

El mercado laboral futuro traerá una relación profesional-empresa que abandonará el dominio empresarial para dar paso al diálogo entre marcas-empresas-personas en busca de resultados. Se trata de una oportunidad para resolver los problemas causados por la excesiva especialización, la atomización y la falta de sentido de los puestos de trabajo de hoy, mediante la recuperación de la autonomía y de la responsabilidad.

Ya no tendrá sentido hablar de perfiles adaptados al trabajo a realizar, porque éstos pasarán a ser algo mucho más complejo, rico, variado y dinámico. Las personas tendrán que aprender durante toda la vida y, en consecuencia, su perfil estará en constante evolución.

Cambiará el mercado de trabajo, evolucionará la remuneración de los profesionales y se transformarán las empresas. Lo que importa ahora es entender que el puesto de trabajo como tal, definido y limitado a tareas específicas dentro de una empresa, desaparecerá y cuanto antes nos adaptemos, mejor. Sólo queda esperar que lo entiendan todos los actores sociales y empresariales, cuanto antes, y se refleje en las nuevas relaciones laborales.

viernes, 25 de noviembre de 2011

MENGUANTE, TIEMPO DE PODA

http://www.lne.es/opinion/2011/11/25/menguante-tiempo-poda/1161720.html

Menguante, tiempo de poda

Sugerencias para hacer una buena criba en los frutales y en los partidos políticos

 03:35  
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Menguante, tiempo de poda
Menguante, tiempo de poda  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES Mi afición a la jardinería me obliga a preparar los instrumentos para llevar a cabo la poda de los árboles frutales que tengo en la finca.

Reconozco que al ser una tarea extraordinaria, no es de mi agrado y, cada vez que tengo que hacerlo, me produce una sensación de inquietud, pues cada rama que corto lleva consigo un poco de mi afecto al árbol que la sostiene.

En principio, la estación preferible para la realización de la poda es en invierno, no siendo recomendable que esté muy avanzado, pues si la primavera se anticipa puede traer consecuencias no esperadas.

Defienden los agricultores como una característica importante que la poda se realice en menguante, es decir, cuando la Luna (que es mentirosa), presenta una C en su forma. Ello, al parecer, es para que las cicatrices del corte curen con prontitud, ya que si se hace con Luna llena o creciente su sangría puede hacer daño al árbol y, en definitiva, al futuro fruto.

La herramienta debe ser rígida y con buen filo, que produzca corte limpio y fuerte, de tal forma que no quede malherida la rama, y siempre de forma inclinada de arriba hacia abajo para que baje la savia sin dificultad.

Pero la duda mayor viene al decidir qué rama cortar. Hay que elegir la rama, su altura, la forma, la situación de los brotes, su edad, su grosor? A mí me produce dolor realizar el corte y a veces parece que me lo doy yo en un brazo.

La elección de la rama no debe olvidar la eliminación de los brotes chupones existentes, que aunque se eleven con gran vigor y fortaleza no dan fruto y absorben la riqueza que le proporcionan las raíces.

Me mueve, sin embargo, a realizar la poda la esperanza del bien que hago al árbol y al fruto que dará tras el brote primaveral.

A veces miro la rama y me cuesta cortarla, sobre todo porque veo que quedan huecos vacíos al hacerla desaparecer. Reconozco que a llevar a cabo esta tarea me está enseñando mi mujer, que pinta (claro como todas), y como sabe mucho de los espacios, paisajes y horizontes, siempre me comenta: «No te de pena la rama, lo importante es el árbol».

¡Qué curioso! cuando estoy terminando estas anotaciones sobre mi afición me ha venido a la mente que también se puede hacer en menguante una buena poda en los partidos políticos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

LO QUE HEMOS APRENDIDO DE ESTA CRISIS

http://www.lne.es/opinion/2011/02/01/hemos-aprendido-crisis/1027392.html

Lo que hemos aprendido de esta crisis

La necesidad de no confundir valor con precio y de empezar a valorar lo que queremos adquirir

 07:54  
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Lo que hemos aprendido de esta crisis
Lo que hemos aprendido de esta crisis  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES Dijo Antonio Machado que confundir valor con precio es de necios.

Pero ¿a quién importaba eso en época de abundancia? Adquirir era lo importante, comprar era lo acertado, pues lo que pagábamos la propia inercia del mercado lo absorbía con facilidad y superaba el precio pagado de inmediato.

Después, han venido las burbujas y obligados nos hemos visto a rectificar y a acordarnos de la diferencia entre valor y precio, fijando unos principios para el futuro (al menos el inmediato) de cómo hemos de diferenciar entre un concepto y otro.

Hemos sentido la necesidad, obligados por las circunstancias, de adecuar lo que tenemos y deseamos a nuestras propias posibilidades.

Hemos aprendido que los gurús, expertos de gran prestigio, articulistas, predictores y entendidos en la materia económica, si estuviesen seguros de cuanto pronostican, serían multimillonarios.

Que las modas y las opiniones generalizadas no se convierten en ciertas por el hecho de que circulen en los medios, pues siempre existen riesgos, especialmente cuando aparecen beneficios desproporcionados a corto plazo.

Que quienes aconsejan qué hacer con el dinero ajeno no suelen tener la responsabilidad en el deterioro o la pérdida de su valor.

Que nadie en el mundo de la economía regala nada.

Que cuando nos dejamos llevar por la tendencia ante un producto de moda, la avalancha de compras, produce que la gente compre sin preguntar, en contraposición a lo que debiera ser: enterarse de su valor y después comprar. Recuerdo cómo en uno de los acontecimientos más llamativos vividos, la época de las acciones de Terra, se llegó a comprar cada acción a 160 euros, de tal forma que capitalizando el total de sus acciones la cifra superaba la de grandes bancos españoles, mientras su balance presentaba pérdidas. Después vino el derrumbamiento y dejó el precio en su valor.

Que la historia siempre se repite y nos ha traído burbujas que han llevado a la ruina a numerosas economías fuertes. En nuestro país, la última conocida es la del mercado inmobiliario, que aún no ha finalizado.

Que no debemos dejarnos llevar por los beneficios ajenos que nos cuentan nuestros amigos. Es curioso que sólo se cuentan las operaciones que nos han producido beneficio y pocos cuentan las pérdidas.

Distinguir el valor del precio implica simplemente que no debemos pagar por una cosa todo lo que nos piden por ella por el hecho de quererla para nosotros. Es preciso analizar su valor, tras asegurarnos realmente de la necesidad de la misma.

En el futuro, hemos de añadir un nuevo factor en las decisiones de nuestra vida, y es saber valorar lo que queremos adquirir. El mejor medio para ello es calcular el valor intrínseco, es decir, considerarlo como una inversión productiva y no especulativa. Lo que compro lo valoro por el beneficio que me va a aportar por sí mismo el producto adquirido, no dando valor al especulativo, que puede obtenerse porque alguien me pueda pagar más por él.

Llegado a este punto, no nos queda otra alternativa en la sociedad civil que intervenir individualmente en el propio mercado. Si el mercado actual no nos permite distinguir entre el valor y el precio de una cosa, tendremos que inventar otro mercado en el que el valor se equipare a su precio, adecuando siempre el producto adquirido a nuestra necesidad real y, especialmente, a nuestras posibilidades. Hay productos que, pase lo que pase con su valor real en origen, el precio final continúa incrementándose ajeno a la circunstancia de su valor de origen, como, por ejemplo, el efecto de los carburantes. Ahí es donde la sociedad civil deberá influir con sus decisiones para que en el futuro no sea así.

viernes, 4 de noviembre de 2011

OTRA VOZ INDIGNADA QUE TAMBIEN DEBE ESCUCHARSE

http://www.lne.es/opinion/2011/11/04/voz-indignada-debe-escucharse/1151864.html

Otra voz indignada que también debe escucharse

Todos sabemos el daño que hacen las entidades mal gestionadas al mercado financiero

 
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Otra voz indignada que también debe escucharse
Otra voz indignada que también debe escucharse  
FERNANDO DE LA HOZ ELICES Bueno, pues sí, ya era hora de que alguien con peso específico y autoridad en la economía de la eurozona alzase la voz y manifestase lo que muchos pensábamos que había que advertir. ¡Basta ya de artificios de galería que lo único que hacen es crear más incertidumbre en los mercados financieros!

«Poner en duda, de forma generalizada, la sostenibilidad de la deuda pública o del sistema financiero europeo puede llevarnos a una espiral imparable de crisis soberanas y crisis bancarias», afirmó Botín en una conferencia sobre la banca en Madrid.

El proyecto de recapitalización de la banca, es injusto de por sí, pues prima a las entidades que han venido gestionando mal sus fondos y los de sus depositantes e inversores, haciendo una competencia desleal a quienes, con su seriedad y buen hacer, están sufriendo las consecuencias de un irracional apoyo desde los gobiernos a entidades en apuros, así como una exigencia de recapitalización indiscriminada de la banca europea, sin que previamente se resuelva de forma definitiva el problema de la deuda pública.

«Estas propuestas no tienen ningún sentido», dijo Botín, porque «crean inseguridad y confusión», «aumentan la incertidumbre en los mercados» y «producirán una contracción del crédito, pues muchas entidades optarán por reducir su balance».

Esta voz también viene de un indignado con peso representativo en el PIB europeo, voz que debiera ser escuchada y producir influencia en quienes determinan las actuaciones económicas que están provocando «el caos» en la eurozona desde sus puestos de gobernadores de bancos centrales y Banco Europeo, retrasando la poda necesaria en el sistema financiero.

Siempre, quienes hemos vivido la Banca de cerca (aunque yo desde un estadio mucho más humilde que Botín), sabemos el daño que hacen las entidades mal gestionados al mercado financiero. Por eso, no entiendo la postura de indiferencia del gobernador del Banco de España (cuya única misión en la actualidad ha quedado limitada al control del sistema financiero) sin intervenir en los desmadres que estamos observando diariamente de gestores y responsables de entidades de crédito, especialmente de algunas cajas de ahorros cuya intervención ejemplarizante a tiempo hubiera sido suficiente para evitar el efecto contagio por los abusos habidos.

Esta voz de un indignado que entiende debe alertar también a los depositantes e inversores para que analicen (como siempre se venía haciendo) dónde, cómo y en qué entidades de crédito deben invertir y depositar su dinero para no tener sobresaltos, pues es de esperar que en adelante, si los gobiernos quieren corregir el desmadre existente en el sistema financiero, deberán intervenir -y si es preciso hacer desaparecer- las entidades con deficiente gestión, en vez de apoyarles con dinero público, recayendo como es lógico el riesgo sobre el propio inversor y la responsabilidad sobre los gestores de las entidades afectadas.

Finalizo con el dicho que siempre estaba en uso hasta que el revoltijo de la crisis se lo llevó por delante: ¡Ojo, que nadie da duros a dieciocho reales!